EL ABISMO SINFÍN DE LA PORNOGRAFÍA

El abismo sinfín de la pornografía es uno de los principales medios que Satanás utiliza para atacar a la humanidad en general, y por cierto a los creyentes en Cristo.

La palabra “pornografía” proviene de dos palabras griegas. 1) “porné”, que originalmente significaba “prostituta”, y se traduce “ramera” en el Nuevo Testamento. Si bien este término hacía referencia a las mujeres prostitutas, también se aplicaba a los varones. 2) “grafé”, que quiere decir “imagen, pintura o escritura” y comprende toda clase de símbolos físicos que producen excitación sexual al que lo mira.

La pornografía no es inofensiva como muchos creen. En cambio, incita a la imaginación a cometer adulterio mental, produce deseos contrarios al diseño original de Dios, aviva las pasiones más bajas y provoca una excitación sexual licenciosa. Es una “distracción”, que involucra la mente, la imaginación y la fantasía y conduce a la lujuria mental, que el Señor Jesús condenó en Mateo 5:27-29: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

La pornografía está enfocada exclusivamente en el aspecto físico. No hay lugar en ella para los sentimientos de afecto ni el amor genuino. Además promueve la masturbación, que es parte de la mentalidad egoísta que predomina en la sociedad.

Su efecto es devastador tanto para el hombre como para la mujer. Se estima que el 91,5% de los hombres y el 60,2% de las mujeres consumen pornografía. Sin embargo, el hombre que consume pornografía termina por tener un concepto equivocado de la mujer y del lugar que ocupa el sexo en la relación conyugal, ya que convierte mentalmente a la mujer en un objeto para saciar sus deseos y pasiones, no como la mujer que Dios ha creado para que juntos disfruten de la unión sexual.

Además tiene un efecto psicológico en los hombres que tienden a ser más agresivos hacia las mujeres. “Un equipo de investigadores analizó cientos de las escenas de pornografía más populares y descubrió que el 88,2% contenía violencia o agresión física, mientras que el 48,7% contenía agresión verbal… Y otro estudio más sugería que el 33,9% de los videos de dos de los sitios de pornografía más populares del mundo mostraban violencia o agresión. Y como cada uno de estos estudios coincidía, las mujeres eran casi siempre el objetivo”, señala un artículo en línea de Fight the New Drug, sobre cómo la pornografía puede promover la violencia sexual.

Otro artículo del mismo sitio web advierte sobre cómo la pornografía puede alimentar el tráfico sexual.  ” Y lo que es más preocupante, más de una de cada cinco víctimas de la trata de personas con fines sexuales (se calcula que el 21%) son niños” señala el mencionado artículo.  Además, se ha descubierto que todos los violadores seriales comenzaron consumiendo pornografía en su forma más simple, hasta que eso ya no les alcanzó y necesitaron otras formas más pervertidas y drásticas de satisfacer su apetito sexual descontrolado.

1. Con el paso del tiempo, la pornografía ha cambiado para peor

Aquellos que han practicado este tipo de vicios, cuentan que hasta no hace mucho tiempo lo único que se veía en alguna revista “para adultos” eran mujeres sin mucha ropa. En cambio hoy se pueden ver no solo desnudos totales, sino también imágenes de hombres y mujeres en actos sexuales unos con otros: hombres con mujeres, hombre con hombres, mujeres con mujeres, sexo grupal donde parte del disfrute implica el masoquismo, etc. ¡La degradación ha llegado a tal punto de mostrar a adultos en actos sexuales con niños!

2. La pornografía produce adicción

Cuando el hombre (o la mujer) cede a sus apetitos sexuales descontrolados y comienza a consumir imágenes de sexo explícito tanto en películas como en Internet, quiere consumir cada vez más. Es un apetito sin fin, similar al consumo del alcohol y las drogas, que produce una adicción y una fortaleza del diablo en la persona.

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16).

3. La pornografía degrada al ser humano, especialmente a la mujer

Mostrar mujeres desnudas como si fueran simples objetos constituye un repugnante ataque contra la dignidad femenina. La pornografía promueve lo que a menudo se denomina la “mirada cosificadora”.  Sin embargo, Jesucristo dignificó a la mujer en su rol y condición. “Ustedes, maridos, de la misma manera vivan con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que las oraciones de ustedes no sean estorbadas” (1 Pedro 3:7).

El material pornográfico presenta a las mujeres de un modo que atenta contra su misma naturaleza. Se las exhibe con un apetito insaciable de sexo, que es absolutamente irreal. El varón que consume tales imágenes pervertidas de las mujeres, puede caer en el error de creer que están siempre disponibles para tener sexo. Por eso cuando la mujer se niega, el hombre puede deducir equivocadamente que ella quiere que la tome por la fuerza.

4. La pornografía tiene el potencial de destruir la vida matrimonial

Es común que algunos descubran que su cónyuge ha estado consumiendo pornografía cuando no eran conscientes de ello. Cuando esto ocurre, la pareja matrimonial puede sentir toda una serie de emociones negativas, como rechazo, soledad, ira y vergüenza.

Incluso aunque no crean que la pornografía es una forma de engaño, pueden llegar a sentir una profunda sensación de traición y desconfianza. La vergüenza, el aislamiento y la desconfianza que puede provocar el consumo de pornografía en una relación pueden luego convertirse en un abismo sinfin de todo tipo de problemas para la vida individual y matrimonial.

Otras parejas acostumbran a mirar películas pornográficas para “avivar” su vida íntima sexual. Al principio puede resultar excitante, pero su resultado final no es el mejor. Llega el momento cuando eso ya no les alcanza para lograr la excitación deseada, y necesitan cada vez más.

El consumo de pornografía también es causa de una gran parte de rupturas matrimoniales y divorcios, disfunciones sexuales, pérdida de interés por las relaciones sociales y de pareja, y mucho más.

Dios creó el sexo para el matrimonio, en el marco de una relación íntima, donde siempre esté presente el respeto mutuo, la comunicación y el amor. Solo cuando se cultivan estos valores en la relación conyugal, la atracción sexual se aviva y termina siendo de bendición para ambos.

5. La pornografía es devastadora también para los niños y adolescentes

Muchos padres no son conscientes que ofrecer un teléfono inteligente (con acceso a internet) a sus niños es exponerlos a una fuerte tentación porque, aunque no busquen pornografía, se las ofrecen constantemente.

Las pantallas ofrecen contenidos gratuitos y anónimos en los que no hay necesidad de demostrar una mayoría de edad. “El primer acceso a contenidos pornográficos de los jóvenes en internet se anticipa a la etapa infantil, situando la edad media en los ocho años”, señala un artículo en línea de Cuidemos a la familia. Este mismo artículo da a conocer investigaciones escalofriantes: “Durante el año 2020 el 50% de los niños de 11 a 13 años, el 65% de adolescentes de 14 a 15 años y el 78% de adolescentes de 16 a 17 años se habían expuesto a contenidos pornográficos. El 75% de los padres creía que sus hijos no habían visto pornografía nunca, pero de esos niños el 53% reconoció que había visto pornografía en internet”.

Cuando los niños y adolescentes acceden a la pornografía, obtienen información pervertida y equivocada de lo que es la verdadera sexualidad. Si la pornografía tiene la capacidad de destruir a un adulto, imagina lo que puede provocar en los niños y adolescentes como nuevas víctimas de la pornografía ya que  “se ha comprobado científicamente que la continua exposición a la gratificación que produce la pornografía pone en marcha procesos en el cerebro similares a los de las adicciones al alcohol u otras drogas”.

¡Existe un camino hacia la felicidad y la satisfacción sexual!

La mejor manera de concluir este artículo es invitarte (si has caído en la pornografía) a renunciar a ella en el nombre de Jesús, y a romper ahora mismo con ese hábito destructor contrario al diseño divino para la sexualidad.

Si no puedes hacerlo solo, busca a un amigo cristiano maduro o a algún líder espiritual para que te ayude a renunciar a este pecado. No lo dejes para mañana. Hoy es el día de ser libre de las cadenas de esta esclavitud.

CÓMO RENUNCIAR A LA ADICCIÓN A LA PORNOGRAFIA Y A CUALQUIER CLASE DE PERVERSIÓN SEXUAL

  1. Recibe a Cristo como tu Salvador personal (Juan 1:12).
  2. La sangre de Cristo puede limpiarte de todo pecado sexual si lo confiesas y te apartas de él (Leer 1 Corintios 6:9-11; 2 Corintios 2:5-11; 1 Juan 1:9).

3. Renuncia en el nombre de Jesús específicamente a todo tipo de perversión que hayas practicado en el pasado para cerrar cualquier puerta abierta al pecado (Leer Proverbios 28:13).

  1. Pide a Dios que te llene del Espíritu Santo y que su presencia inunde cada área de tu vida. Consagra tu vida sexual al Señor para que Él la purifique (Efesios 5:18).
  2. Decide vivir conforme a los principios de santidad de la Palabra de Dios (Josué 1:8).
  3. Desarrolla el hábito de aprender a resistir toda tentación sexual en el nombre de Jesús (Leer Santiago 1:12).
  4. Busca a los pastores o líderes espirituales de la congregación, para que te ayuden a ser libre de todo espíritu inmundo de perversión sexual (Muchas veces, lo que comenzó como una simple “distracción” termina siendo una atadura del diablo, y se necesita liberación) (Leer 1 Juan 3:8).

SUGERENCIAS ÚTILES PARA MANTENER LA PUREZA SEXUAL

  1. Ten siempre presente que tu cuerpo es del Señor, no tuyo (1 Corintios 6:13)
  2. Mantén una distancia prudencial (o aléjate) de las personas del sexo opuesto y de aquellas con tendencias sexuales pervertidas. Eso no significa rechazarlas como personas, sino no participar ni aprobar su estilo de vida sexual contrario al diseño divino. Recuerda que detrás de estas personas, están los demonios de perversión que buscan devorar a “los distraídos”.
  3. Cuidado con “el deseo de tus ojos”, lo que miras e incluso lo que lees. ¡Cuidado con lo que miras en la Internet! (1 Juan 2:16).
  4. Cuida tu mente. Debes detectar y desechar cualquier imaginación o (fantasía sexual. Y en cambio pensar en “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza” (Filipenses 4:8).

5. Evita decir cosas sugestivas y palabras “con doble sentido” que alimentan la inmundicia sexual.

6. Cuida los gestos. Hay una manera de caminar y moverse que puede excitar sexualmente a otros. La mujer prudente no necesita despedir sexo, sino manifestar la presencia y la pureza de Cristo.

7. No alimentes los deseos de la carne, sino contrólalos con la obediencia a la Palabra.

8. Rodéate de amigos que practiquen la vida cristiana y vivan en pureza sexual. Vivir en santidad no es algo vergonzoso sino todo lo contrario. Nos hace especiales para Dios.

9. Decide ser una persona que cuide su vida sexual y la consagre a Cristo en un marco de santidad y pureza.

10. No sientas vergüenza de ser diferente en tu manera de ver la vida sexual en el mundo “anti Dios” que te rodea, porque eso es ver las cosas como Dios la ve.

¡En la presencia de Dios no hay vergüenza sino seguridad, confianza, amor y libertad para disfrutar de todo, incluso de la vida sexual como Él la ha diseñado y en el marco donde Él la aprueba (la vida matrimonial)!

Ritchie y Rosa Pugliese

 


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