Si te preguntaran cómo quisieras que Dios bendijera tu matrimonio, ¿sabrías qué responder? O si tuvieras que desearle una bendición a alguien que se está por casar, ¿cuál sería?

Cualquiera que sea tu respuesta, sin duda, todos necesitamos las bendiciones de Dios. ¡Y la buena noticia es que el Señor está dispuesto a derramarlas sobre nosotros hasta que sobreabunden (Malaquías 3:10)!

Las bendiciones de Dios vienen con un propósito determinado. Proverbios 10:22 declara: “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”.

La bendición integral de Dios que todo cónyuge necesita, está compuesta por siete bendiciones básicas. Aunque algunas de ellas son para una etapa determinada de la vida, la mayoría se renueva con el tiempo.

¡Necesitamos estas bendiciones para cada día y durante toda la vida!

A medida que leas, medita en cada una de ellas, y al final ora al Señor para que Él las derrame sobre tu vida matrimonial:                                                      

  1. LA BENDICIÓN DE LA FIDELIDAD

La fidelidad es el primer fundamento que un matrimonio necesita. La fidelidad es un principio de vida aplicable a nuestra relación con Dios y con nuestro cónyuge. Esta es una de las características más difíciles de expresar, porque para hacerlo debemos tener fortaleza de carácter espiritual, y esto es un don de Dios.  Es una decisión personal ser y mantenerse fiel, pero debemos saber que si Dios no nos da su gracia, podemos fallar.  La fidelidad matrimonial es el subproducto de nuestra relación de fidelidad a Dios. ¡Solo el Señor es absolutamente fiel! Si Dios no nos ayuda, podemos ceder fácilmente ante el auge de infidelidad que nos rodea y nos asedia. Por eso, ¡necesitamos la bendición de la fidelidad!

Cita bíblica: Hebreos 13:4 (NVI, énfasis añadido): “Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales”.

  1. LA BENDICIÓN DEL AMOR

El amor que predomina en nuestra sociedad es mayormente sexual y sentimental, cuyas características son inestables y poco duraderas. Hoy día es frecuente escuchar a los cónyuges decir: “¡Se acabó el amor!”,  y dan por terminada su relación. En cambio, Dios puede derramar sobre el matrimonio una clase de amor sobrenatural, cuyas características son seguridad, durabilidad y estabilidad.  ¿Te imaginas experimentar en tu matrimonio esta clase de amor? Por eso, ¡necesitamos que Dios derrame sobre nuestro matrimonio la bendición del amor!

Cita bíblica: 1 Corintios 13:8 “… El amor nunca deja de ser.

  1. LA BENDICIÓN DE LA PROCREACIÓN Y EL DISFRUTE SEXUAL

Engendrar un hijo y llegar a ser padres es una de las bendiciones y los desafíos más grandes para el ser humano. La procreación es un milagro de Dios y un mandato original, como podemos leer en Génesis 1:28: “… fructificad y multiplicaos”. Dios ha estipulado que los hijos provengan de matrimonios bien constituidos y que sean engendrados en un marco de amor. Lamentablemente, muchos matrimonios no pueden engendrar hijos por problemas físicos,  hormonales o hereditarios que les impide concebir. La esterilidad de la mujer o el varón produce amargura e insatisfacción, pero la confirmación de un embarazo alegra el alma y el espíritu del hogar. Por eso, ¡se necesita la bendición de la procreación para quebrar la esterilidad y sanar los problemas de concepción y gestación!

Cita bíblica: Salmos 127:3: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”.

  1. LA BENDICIÓN DE LA PAZ

Definitivamente, sin paz es imposible vivir. Existen hogares donde hay una “guerra” constante donde predominan las discusiones, la agresividad, el nerviosismo y, en algunos casos, incluso la violencia (este es un problema aun más grave), y esta no es vida para ninguno de los cónyuges. La paz conyugal es el resultado de la paz individual que cada uno tiene con Dios y con su conciencia y de la decisión de procurarla en su vida y en su relación matrimonial. Realmente, ¡solo Jesucristo puede dar verdadera paz!  Cuando eso sucede, reina la armonía en el hogar y los cónyuges aprenden a disentir en amor y a ser pacificadores. ¡Necesitamos la bendición de la paz para no vivir en medio de discordias, discusiones y nerviosismo constantes!

Cita bíblica: Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

  1. LA BENDICIÓN DE LA SALUD

¡La salud es realmente un tesoro divino! Un matrimonio puede tener todas las riquezas y el bienestar del mundo, pero si uno o ambos cónyuges viven enfermos, de nada sirven los bienes que posean. La pérdida de la salud causa tristeza, dolor y padecimientos para el que lo sufre y para aquellos que lo rodean. En medio de las enfermedades, virus y pandemias de este mundo es posible tener salud divina. Más allá del esfuerzo que hagamos por cuidarnos, la salud diaria es un regalo del cielo. ¡No podemos vivir sin la bendición de la salud divina!

Citas bíblicas: Salmos 103:3b: “El que sana todas tus dolencias”; 3 Juan v. 2: “Amado, yo deseo… que tengas salud, así como prospera tu alma”.

  1. LA BENDICIÓN DE LA PROSPERIDAD

En un mundo excesivamente consumista donde vivimos, carecer de recursos nos hace sentir verdaderamente infelices, porque, lamentablemente, la sociedad nos valora por lo que tenemos más que por lo que somos.

Independientemente de eso, los problemas financieros constituyen un verdadero problema, que el diablo utiliza muy bien para resquebrajar y destruir al mejor de los matrimonios. Se necesita mucha madurez espiritual para que el matrimonio no se deje destruir cuando arrecia la escasez, la miseria y la pobreza por un tiempo prolongado. Por todo esto, ¡necesitamos la bendición de la prosperidad para vencer a los espíritus de pobreza, miseria y vergüenza financiera!

Cita bíblica: Salmos 68:6 “Dios… saca a los cautivos a prosperidad…”.

  1. LA BENDICIÓN DE LA FELICIDAD

Si tuviéramos que definir qué es la felicidad, diríamos que es como “atravesar la vida con Dios de la mano, sostenidos por su presencia todos los días, con un espíritu agradecido en todo tiempo, con la certeza de que Él tiene lo mejor para nosotros (además de tener la promesa de vivir con el Señor por toda la eternidad)”. La felicidad está asociada con llevar una vida piadosa, en el temor de Dios. ¡Para vivir en esta dimensión necesitamos desesperadamente la bendición de la felicidad que solo nuestro Dios puede dar!

Cita bíblica: Proverbios 24:24-25 (énfasis añadido): “El que dijere al malo: Justo eres, los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones; más los que lo reprendieren tendrán felicidad, y sobre ellos vendrá gran bendición”.

Todos necesitamos estas siete bendiciones… ¿Ya se las has pedido al Señor? ¡Recíbelas por fe!

Y daré bendición… lluvias de bendición serán” (Ezequiel 34:26).

Dios te bendiga.

Ritchie y Rosa Pugliese

 

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