En una sociedad que ha perdido los valores, la ética y la moral, parece una utopía desarrollar una relación sentimental estable.

Actualmente, la mayoría de las relaciones sentimentales entre un hombre y una mujer dura “hasta que se acaba el amor”. Dentro de ese segmento, hay otros que simplemente intentan pasar un buen momento con una pareja sin ni siquiera la idea de comenzar un “noviazgo tradicional” y mucho menos un compromiso formal a largo plazo.

Sin embargo, hay muchos matrimonios que permanecen juntos y felices a través de los años. Son parejas que han descubierto el arte de desarrollar una relación sentimental estable y duradera, y experimentan la bendición y el favor de Dios.

Si realmente anhelas diferenciarte de aquellos que, por una causa u otra, han seguido “sus propios caminos en busca de la felicidad” y en consecuencia han fracasado, presta mucha atención a los próximos nueve pasos para desarrollar una relación sentimental estable:

  1. AMISTAD

Todo comienza con la amistad. Relacionarse con personas del sexo opuesto es un buen comienzo para encontrar a la persona que cautive tu corazón. El tiempo de amistad sirve para conocer sus sentimientos, ideales, creencias, gustos, expectativas de vida, etcétera. Aunque no lo parezca, esta etapa es muy importante, ¡para no llevarse una desagradable sorpresa después!

  1. ENAMORAMIENTO

¿Quién no ha dibujado alguna vez un corazón atravesado por una flecha? ¿Quién no ha experimentado ese “flechazo” a primera vista. Cuenta la leyenda mitológica que Cupido llevaba unas flechas doradas con plumas de paloma a su espalda, que provocaban un amor instantáneo. Sea una flecha de Cupido o un amor a primera vista, muchas veces los sentimientos son traicioneros. Por eso es necesario evaluar bien la fusión y el vínculo de la pareja. En esta etapa crece el afecto y la atracción mutua. La reciprocidad entre ambos es tan fuerte, que llegan a tener certeza de su amor. Las mujeres suspiran y dicen: “Encontré a mi príncipe azul”, y los hombres declaran obnubilados: “Encontré a mi princesa encantada”.

  1. NOVIAZGO

El enamoramiento lleva al hombre y la mujer a cultivar ese amor, lo cual lo diferencia de todas las demás amistades. En esta etapa, el amor se alimenta del compañerismo y el vínculo recíproco. La pareja llega a conocerse más y a definir si pueden comenzar a planificar toda una vida juntos. A pesar de la corriente de este mundo, para los hijos de Dios, esta etapa debe caracterizarse por el respeto sexual, la pureza y el cuidado mutuo para disfrutar del sexo cuando llegue el momento oportuno dentro del marco del matrimonio.

  1. COMPROMISO

Después de un tiempo de noviazgo prudencial, la atracción y vínculo inicial ha madurado y el amor produce en la pareja el serio deseo de formalizar la relación. Antiguamente, el novio hablaba con el padre de la novia para pedir su mano en matrimonio. Hoy día esa práctica ha quedado atrás y muchos novios organizan una ceremonia pública o privada donde sorprenden a la novia y le proponen matrimonio. Sea como sea, se trata de un compromiso serio de casamiento. Hay un deseo común de estar juntos toda la vida y anhelan dar el paso trascendental de presentarse ante el altar para pedir la bendición de Dios. Esta etapa final del noviazgo también debe caracterizarse por el respeto sexual, la pureza y el cuidado mutuo.

  1. CASAMIENTO

La ceremonia de la boda es mucho más que un trámite civil o un acto religioso obligatorio. En realidad, es un acto espiritual donde la pareja recibe la bendición de Dios ante un público, que es testigo del pacto que están celebrando frente al altar. Es el acto espiritual de un pacto terrenal, que tiene el sello de la eternidad de Dios. Es la bendición de Dios para que los cónyuges se comprometan a ser fieles uno al otro “en todo tiempo, hasta que la muerte los separe”.

  1. INTIMIDAD

En medio de una sociedad donde predomina la libertad “o libertinaje” sexual, esperar la bendición de Dios en el altar antes de comenzar a disfrutar de la intimidad sexual es todo un reto para las parejas cristianas. Sin embargo, a este momento se refirió Jesús cuando dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Mateo 19:5). Practicar la intimidad sexual reservada para el matrimonio marca una gran diferencia, porque contamos con el aval, la gracia y la bendición de Dios. ¡Esto sí es sexo seguro!

  1. PROCREACIÓN

Después de crear al hombre y a la mujer, Dios los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense” (Génesis 1:28 RVA2015). Dios no solo tenía en mente la perpetuación del género humano, sino la institución de la familia.  Un matrimonio se transforma en una familia cuando llegan los hijos. La vida de a dos es tan solo una vida de pareja, pero cuando llega el primer hijo se convierten en una familia. Este es uno de los regalos más maravillosos que Dios le concedió a la humanidad. La posibilidad de engendrar vida es un privilegio y una responsabilidad, que incluso une mucho más a los cónyuges.

  1. CONVIVENCIA

Tanto antes como después de la llegada de los hijos, los cónyuges deben aprender a cultivar la relación y fortalecerla para poder hacer frente a los embates de las dificultades diarias. La pareja debe aprender a resolver sus conflictos en armonía y con respeto mutuo.  Para los cristianos, las pruebas que todo matrimonio enfrenta deben redundar en una relación más madura, donde se manifieste el fruto del Espíritu que “es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza… [porque] los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:22, 24). La convivencia debe estar caracterizada por una vida en el Espíritu. Es la única manera de tener una sana convivencia. “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (v. 25).

  1. DESTINO

Llega un momento cuando toda pareja debe entender cuál es el propósito por el cual Dios los ha unido en matrimonio. Por ello es importante que comprendan que el plan principal de Dios no solo ha sido unirlos para que formen una familia, sino también que su matrimonio y su familia reflejen sus principios y su carácter divinos: que puedan servir a Dios con sus dones y talentos y que ejerzan una sana influencia en la sociedad. Cuando los cónyuges comprenden que Dios NO los ha unido para sus propios intereses, sino para los intereses del Reino de los cielos, la relación matrimonial se transforma en una relación de influencia espiritual. ¡Son canales de la bendición de Dios!

¿Comprendes la importancia de dar a Dios el lugar de supremacía en cada etapa de tu relación conyugal?

Si al leer este artículo te has dado cuenta de que tu matrimonio no ha podido desarrollar el arte de una relación estable, tenemos buenas noticias para ti… ¡Puedes lograrlo! ¿Cómo? Humíllate en la presencia de Dios y conságrale tu matrimonio. Ora con sinceridad al Señor:   

Dios mío, me doy cuenta de que hemos perdido el rumbo de nuestra vida matrimonial. Te entrego mi vida y la vida de mi cónyuge para que hagas tu voluntad y nos encauses en tus caminos. Te ruego que podamos tener una relación de influencia espiritual y ser de bendición para el Reino de los cielos. En el nombre de Jesús. Amén.

¡No te rindas! ¡Tu destino es tener una relación sentimental estable en tu vida matrimonial e impartir vida a otros!

“En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte” (Proverbios 12:28).

Dios te bendiga.

Ritchie y Rosa Pugliese

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