Salta a la vista que vivimos en un mundo carente de parámetros estables y coherentes donde a lo malo se lo llama bueno y a lo bueno malo. Dios mismo advierte contra este avance de la inmoralidad, tal como leemos en el libro el Isaías, capítulo 5: ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! (v. 20).

Solo basta con seguir la corriente de este mundo para caer en la trampa de la infidelidad que está desintegrando matrimonios y familias enteras en todo el mundo.

Sin embargo, si queremos defender nuestros matrimonios y nuestras familias, debemos tomar ciertas medidas de precaución y prevención.

Primero debemos saber cómo evitar la infidelidad y luego veremos qué hacer si has caído en esta trampa. (Aclaramos que esta advertencia es tanto para hombres como para mujeres).

  1. COMO EVITAR LA INFIDELIDAD
  2. a) Evita el acercamiento exagerado hacia otra persona que no sea tu propio cónyuge

Muchas veces el hombre casado invierte más tiempo hablando con su secretaria o sus compañeras de trabajo que con su propia esposa. Lo mismo sucede con la mujer casada que a veces está más pendiente de lo que le dice su jefe en el trabajo que lo que habla con su propio marido. Si bien debemos aprender a tratar con el sexo opuesto y mantenernos en santidad, si nos descuidamos y no estamos alertas podemos dar lugar a la infidelidad en nuestras vidas.

Por eso, es conveniente poner una distancia prudente con personas del sexo opuesto y, en la medida de lo posible, hablar con personas del sexo opuesto en presencia de nuestro cónyuge o en lugares abiertos a la vista de todos. Como dice el dicho: “No sólo se debe ser fiel, sino también parecerlo”.

  1. b) Evita estar a solas con otra persona que no sea tu propio cónyuge

Esto ocurre a menudo en los lugares de trabajo o ministerios donde el jefe o el director convoca al empleado/a a su oficina para hablar de trabajo o servicio o tratar temas de interés de la empresa o ministerio.

Lamentablemente, esto es algo que ocurre a menudo en la vida de aquellos que por descuido u otro factor se ven envueltos en una relación ilícita y arrastran a su hogar a un caos familiar.

  1. c) Evita responder a insinuaciones “subidas de tono”

Muchas veces se utilizan palabras de elogio “subidas de tono” con el fin de seducir a la otra persona. No siempre se puede evitar recibir tales palabras, pero lo que sí podemos hacer en no responderlas ni aceptarlas en nuestro corazón. Muchas relaciones ilícitas comenzaron de este modo, con palabras que sembraron en ellos semillas de seducción y lujuria.

Tratemos de mantenernos alejados de tales personas. Es preferible que esa persona se enoje con nosotros por no seguir su “juego” a que nos enredemos en una relación inmoral y perdamos nuestra integridad. Por otro lado, evitemos también decir elogios o hacer insinuaciones seductoras a personas del sexo opuesto para no caer en esta trampa tan sigilosa.

  1. d) Evita cualquier relación profunda con una persona del sexo opuesto, especialmente si te sientes atraído/a sexualmente hacia ella/él

Aquí es donde debemos proceder con absoluta sinceridad y no mentirnos a nosotros mismos ni a Dios. Todos sabemos cuándo ciertas personas producen en nosotros cierta “atracción especial”. Aún como cristianos debemos ser cuidadosos y poner límites de protección. Nuestra naturaleza humana caída está siempre al acecho y, si cedemos a sus deseos, puede manchar nuestra santidad.

La Biblia nos insta a huir de las pasiones, no que hagamos amistad con ellas (ver 2 Timoteo 2:22). Nunca olvides que si te quedas pasivo ante una tentación serás seducido y derrotado. En cambio, si deseas vencer y mantenerte en santidad y fidelidad matrimonial debes huir y escapar de la tentación.

Algunos piensan que esta tentación solo puede ocurrir en ciertos lugares. Sin embargo, puede ocurrir en cualquier lugar ¡incluso en la iglesia! Recuerda que el enemigo no duerme, siempre está maquinando estrategias para hacernos caer. Por eso debemos mantenernos alertas dondequiera que estemos.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Sin embargo, nuestra seguridad está en obedecer los preceptos bíblicos y caminar tomados de la mano del Señor Jesucristo.

  1. QUÉ HACER SI HAS CAÍDO EN LA TRAMPA DE LA INFIDELIDAD

Si pones en práctica estos consejos, experimentarás verdadera liberación de la culpa del pecado y retomarás el camino hacia la fidelidad matrimonial:

  1. a) Reconoce que la infidelidad es un pecado a los ojos de Dios y es una obra de la carne.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19–21).

  1. b) Confiesa tu pecado de infidelidad a Dios para que la sangre de Cristo te limpie de toda maldad.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

  1. c) Pide al Espíritu Santo que te ayude en tu debilidad y que te dé poder para vivir en fidelidad y de esa manera glorificar a Dios.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu Santo…” (Efesios 5:18–19).

  1. d) Pide a Dios que te quite la inclinación hacia la infidelidad y limpie tu mente de todo deseo impuro y perverso.

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5:14–15).

  1. e) Habla con tu cónyuge, ábrele tu corazón y confiésale si has caído en infidelidad, si has tenido tentaciones sexuales con otra persona, si has dado lugar en tu mente a pensamientos de infidelidad matrimonial.

“Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día” (Salmos 32:3).

Hacer esto es muy difícil, pero será necesario para demostrar a tu cónyuge que estás realmente arrepentido y deseas cambiar. Saber que tu cónyuge conoce tu pecado te ayudará a esforzarte para no volver a caer en cualquier grado de infidelidad.

  1. f) Si eres víctima de la infidelidad de tu cónyuge, decide no guardarle rencor ni tomar represalias contra él/ella. Ora al Señor para tener un corazón perdonador y oren juntos para salir de esa situación. Si tus sentimientos de enojo y traición solo te alejan de él/ella, lo/a estarás dejando a merced del enemigo… el destructor de la fidelidad matrimonial.
  2. g) Si ambos son cristianos, oren juntos al Señor y tomen autoridad sobre todo espíritu inmundo de infidelidad que se haya infiltrado en su matrimonio. Tomen autoridad en el nombre de Jesucristo y echen fuera toda actividad diabólica que haya infectado su matrimonio.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

  1. h) De ahora en más, vive alerta en todo tiempo. Toma los recaudos antes mencionados y atiende el consejo de Pablo a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo”.

Vivir en fidelidad no es solo una alternativa. Si realmente deseamos tener un matrimonio feliz y duradero, que sea ejemplo para nuestros hijos y testimonio al mundo, vivir en fidelidad es una necesidad vital.

¡Con Jesucristo de nuestro lado y el poder del Espíritu Santo podemos vencer la infidelidad y vivir en fidelidad!

Ritchie y Rosa Pugliese

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