La Navidad es una temporada especial del año cuando suceden milagros, los corazones se ablandan y podemos sentir el amor de Jesús como en ninguna otra temporada. Este año el enemigo pretende empañar la celebración de la Navidad en medio de esta pandemia global que ha impuesto restricciones y distanciamientos. Sin duda, será una Navidad marcada por la ausencia de seres amados que ya no están entre nosotros. Sin embargo, también será una Navidad para ir al corazón del Padre y encontrar nuestro refugio y consuelo en Él.

Muchos dicen que esta será la Navidad más triste que jamás recordaremos. Sin embargo, este año, más que nunca Dios quiere hacer algo nuevo en nuestra vida.

Veamos qué dice el relato bíblico y abramos nuestro corazón.

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO PARA QUE LLEGUE A NUESTRA VIDA ALGO NUEVO… ALGO MILAGROSO

Un ángel se apareció a María y le dijo: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS” (Lucas 1:31). El ángel le anunció que llegaría algo nuevo a su vida: nada más y nada menos que un hijo… ¡y concebido por el Espíritu Santo!  Es decir, que no solo era algo nuevo, sino un rotundo milagro. Este es un tiempo para orar y pedir a Dios un milagro. ¡Sí, ese milagro que estamos esperando!

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO PARA QUE NAZCA ALGO NUEVO CON UN PROPÓSITO DIVINO

En referencia al que habría de nacer (Jesús), el ángel le dijo: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:32). De modo que el nacimiento de Jesús tendría el propósito de glorificar a Dios y establecer un reino eterno. Este es un tiempo para pedir a Dios que cumpla su propósito en nuestra vida.

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO PARA QUE EL ESPÍRITU SANTO GESTE ALGO NUEVO EN MEDIO DE SITUACIONES HUMANAMENTE IMPOSIBLES

Cuando María recibió el mensaje sobrenatural del ángel, era una doncella virgen, que estaba comprometida, pero no casada (en esa época era requisito que toda muchacha judía se conserve pura hasta el día de la boda). Eso hacía que fuera totalmente imposible que sucediera lo que el ángel le había anunciado. “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:34-35). Este es un tiempo para pedir a Dios que geste algo nuevo en medio de nuestras imposibilidades.

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO DE PREPARACIÓN ESPIRITUAL

María no era una muchacha cualquiera, sino pura. Por eso en Lucas 1:27 se repite dos veces la palabra “virgen”: “…a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María”. Dios eligió a María porque se había conservado en pureza. Si queremos recibir algo nuevo de Dios debemos santificarnos delante de Él, como dice la Palabra “el que es santo, santifíquese todavía” (Apocalipsis 22:11). Este es un tiempo para santificarnos delante de Dios.

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO PARA HALLAR GRACIA DELANTE DE DIOS

El ángel le dijo a María “has hallado gracia delante de Dios” (Lucas 1:30). ¿Qué es la gracia? La gracia es un favor inmerecido; es decir, algo que se recibe como un regalo, no por fruto de nuestras buenas obras o el esfuerzo personal. No hay penitencias humanas que nos hagan ganar el favor de Dios.  Este es un tiempo para orar y pedir la gracia y el favor de Dios sobre nuestra vida.

  1. LA NAVIDAD ES UN TIEMPO PARA NO TEMER, SINO PARA CREER Y RENDIRNOS A DIOS

Cuando el temor llega a nuestra vida nos paraliza y nos impide creer. Por eso el ángel le dijo: “María, no temas” (Lucas 1:30). No hay mejor momento que la Navidad para rendirnos a Dios para que Él haga su voluntad en nuestra vida, aunque no lo entendamos.

En esta Navidad, Dios quiere hacer algo nuevo en ti con un propósito eterno. Quizás mires tu condición de esterilidad, sequía, tristeza, imposibilidades y frustraciones y no entiendas cómo podrá ser. Pero te invitamos a decir a Dios, como lo hizo María: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38)

¡Feliz Navidad!

Te desean Ritchie y Rosa Pugliese

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