En la antigüedad, Dios le asignó a Adán una parcela de tierra para que la cultivara y la cuidara (Génesis 2:15). Del mismo modo, nuestro matrimonio es la “parcela de tierra” que debemos cultivar y cuidar, mucho más en estos tiempos de cuarentena donde vemos que muchos matrimonios se están desintegrando bajo la presión del maligno.

Sin embargo, no estamos desprotegidos ni indefensos en nuestra lucha contra el enemigo. El Señor nos ha dado un arsenal o un armamento espiritual muy poderoso para batallar y defender nuestra parcela. En 2 Corintios 10:4-5 leemos que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas…”.

Según la Biblia, estas armas espirituales destruyen las tácticas de guerra que nuestro enemigo, el diablo, emplea contra nosotros. Si queremos vencer los ataques del enemigo de nuestra vida y nuestro matrimonio debemos usar las armas que Dios nos ha dado en su Palabra.

Si bien hay muchas acciones cotidianas que nos ayudan a cultivar el matrimonio como, por ejemplo, el amor, el respeto, la comprensión, la sujeción, la paciencia, la colaboración, el diálogo, el perdón y más; hoy solo vamos a concentrarnos en las “armas espirituales”:

  1. Oración, ayuno e intercesión

En Mateo 7:7 se detallan tres niveles de la oración: a) La oración de petición; b) La oración de comunión o amistad íntima con Dios y c) La oración de intercesión. Existen circunstancias donde es necesario orar y ayunar a la vez (Mateo 17:21; Marcos 9:29) para quebrar y romper ciertos géneros y yugos malignos.

  1. Alabanza y adoración

Hay una diferencia entre la alabanza y la adoración: La alabanza consiste en la celebración por la victoria de Dios (Salmos 95:1-3), y la adoración se enfoca en Quién es Dios, nuestro Creador (Salmos 95:6).

  1. El fluir profético y los dones del Espíritu Santo

En 1 Corintios 12:7-10 se detallan los dones del Espíritu, donde encontramos que a cada uno se nos ha dado, al menos, un don. Todos podemos profetizar (1 Corintios 14:31), pero hay diferentes niveles proféticos (1 Corintios 14:3). No todo el que profetiza es profeta, porque hay una diferencia entre los que profetizan (Hechos 21:9) y el ministerio de profeta (Hechos 21:10-11).

  1. La Palabra de Dios: Decretos espirituales y confesión de las promesas

Debemos leer, estudiar y meditar la Palabra de Dios, pero también podemos declarar o confesar en voz alta sus promesas divinas (2 Corintios 4:13; 1 Pedro 4:11) para enfrentar al enemigo. La Palabra de Dios es creativa. Cuando Dios creó el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos usó la Palabra (Génesis 1:3, 6, 9, 11, 14, 20, 24). La Palabra de Dios se transforma en la espada del Espíritu cuando confesamos sus fieles promesas (Efesios 6:17).

  1. La autoridad espiritual: Atar y desatar en el nombre de Jesús

El creyente tiene autoridad espiritual gracias a la obra de Cristo en la cruz del calvario y a Jesucristo, que está sentado en su trono a la diestra de Dios Padre (Efesios 1:20; 2:6). Por eso, en el nombre de Jesús, podemos atar, reprender y echar fuera a los demonios como Él declaró (Marcos 16:17).

  1. La sangre de Jesucristo

La sangre de Jesucristo es un arma poderosísima en la batalla contra el diablo. En Apocalipsis 12:10-11 leemos: “… ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero”. ¡La sangre de Jesucristo vence al diablo!

¡Sumado a todas estas armas espirituales, tenemos a Dios mismo de nuestro lado (Dios Padre, Dios hijo Jesucristo y Dios Espíritu Santo) y su ejército celestial (los ángeles)! ¡Tenemos todo lo que necesitamos para cuidar nuestro matrimonio!

Cabe aquí responder las siguientes preguntas: ¿Sabemos utilizar correctamente las armas espirituales que Dios nos ha dado? ¿Sabemos usar, como matrimonio, tales armas espirituales?

Definir esto es fundamental, porque podemos tener las armas espirituales a nuestra disposición, pero no sabercómo utilizarlas correctamente en el momento preciso.

No te quedes pasivo: ¡Es tiempo de que cuides y defiendas tu matrimonio! ¡Con la ayuda del Señor es posible!

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes [con las armas espirituales]…” (1 Pedro 5:8-9, énfasis añadido).

Dios te bendiga.

Ritchie y Rosa Pugliese

 

Write a comment:

Your email address will not be published.

Follow us: